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Medicamentos

Antiparasitarios

Medicamentos antiparasitarios para la prevención y el tratamiento de infecciones por parásitos intestinales, cutáneos y sistémicos. Comprenden comprimidos, suspensiones, cremas y lociones para helmintos, protozoos y ectoparásitos. Seguir indicación profesional y pauta de uso.

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Mebendazol
Vermox
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Stromectol
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Tinidazol
Tinidazole
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Albendazol
Albenza
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Antiparasitarios

Medicamentos antiparasitarios para la prevención y el tratamiento de infecciones por parásitos intestinales, cutáneos y sistémicos. Comprenden comprimidos, suspensiones, cremas y lociones para helmintos, protozoos y ectoparásitos. Seguir indicación profesional y pauta de uso.

Los antiparasitarios son medicamentos diseñados para combatir infecciones causadas por parásitos que afectan al organismo humano. Engloba tanto fármacos dirigidos contra parásitos intestinales —como nematodos, cestodos y trematodos— como aquellos activos frente a protozoos y ectoparásitos que viven sobre la piel o en cavidades. En esta categoría se agrupan principios activos con distintos mecanismos de acción y vías de administración, todos orientados a eliminar o controlar la presencia parasitaria y sus efectos sobre la salud.

Su uso más habitual es el tratamiento de infecciones intestinales por gusanos y tenias, enfermedades sistémicas producidas por parásitos que pueden afectar órganos internos, y algunas infestaciones de piel o cabello. También se emplean medicamentos específicos para infecciones por protozoos que causan cuadros como diarreas o infecciones urogenitales. La elección del fármaco depende del tipo de parásito identificado, su localización y la presentación clínica, por lo que los fármacos disponibles cubren una amplia gama de indicaciones.

Entre los tipos de medicamentos que se encuentran en esta categoría figuran antihelmínticos que interfieren con procesos celulares del parásito, nitroimidazoles con actividad sobre protozoos y agentes que alteran la permeabilidad o la neurotransmisión en los parásitos. Ejemplos conocidos son albendazol (Albenza) y mebendazol (Vermox), habitualmente usados frente a diversos nematodos; praziquantel (Biltricide), efectivo contra tenias y esquistosomas; ivermectina (Stromectol), con actividad frente a ciertos nematodos y parasitosis cutáneas; y tinidazol, dentro de los nitroimidazoles que se emplean para infecciones protozoarias. Estos nombres aparecen en distintas presentaciones y dosificaciones según la indicación.

Los efectos secundarios asociados a estos fármacos varían según el principio activo y la dosis. De forma general pueden producir molestias gastrointestinales, cefalea, mareo, reacciones cutáneas o alteraciones de parámetros hepáticos, y algunos presentan contraindicaciones específicas en situaciones como el embarazo o determinadas enfermedades hepáticas. También es habitual que existan interacciones con otros medicamentos, por lo que la ficha técnica y el prospecto aportan información relevante sobre precauciones y posibles reacciones adversas.

A la hora de seleccionar un antiparasitario los usuarios suelen valorar el espectro de acción (si cubre el parásito sospechado), la simplicidad del tratamiento (dosis única frente a tratamientos prolongados), la disponibilidad de formulaciones pediátricas o de fácil administración, y la tolerancia conocida del medicamento. Otros aspectos prácticos incluyen la vía de administración (oral, tópica o parenteral según el caso), la duración del tratamiento y la necesidad de seguimiento en ciertas infecciones.

Al buscar información sobre estos medicamentos es útil revisar el principio activo, la forma farmacéutica y la indicación registrada, así como las advertencias y posibles efectos adversos que figuran en el prospecto. En el ámbito de la venta y dispensación, la trazabilidad del producto, el cumplimiento de normativas sanitarias y el correcto almacenamiento son factores que aportan confianza en la calidad y seguridad del medicamento que se adquiere.